Si no te caes del tobogán, no aprendes que hay que poner los pies antes de llegar al final. Si siempre que llegas al final hay alguien que te sujeta entre sus brazos no aprendes que hay que poner los pies, y entonces casualmente un día no habrá nadie y caerás al suelo.Tú me enseñaste a poner los pies al llegar al final, a saber cuando llega ese final y a saber valerme por mi misma.Me enseñaste que soy capaz de poner los pies, que no vas a sujetarme cada vez que llegue al final, pero que si en algún momento no puedo poner los pies, o las piernas me fallan, ahí estarás tú y antes de que mi cuerpo roce el suelo, me cogerás en tus brazos antes de caer.
Tendré en cuenta que si en algún momento caigo al suelo, me levantaré y comenzaré a andar de nuevo.
Gracias por hacerme ver la realidad, gracias por todo esto, gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario